Las Líneas de Deseo como incentivo para el diseño urbano

Las líneas de deseo existen desde que el ser humano camina y nos han acompañado a través de la historia. Han permanecido dejando rastros en los paisajes y lugares que hemos habitado, donde hemos construido nuestras comunidades y asentamientos, hasta este punto, las ciudades y entornos que habitamos.

Si bien las líneas de deseo son elementos inherentes a nuestra condición natural de caminantes y construimos entornos que durante años nos permitieron movernos de manera orgánica y flexible atendiendo a este principio, este modelo cambió drásticamente con la aparición del coche como medio de transporte, generando que estos entornos, hasta ese momento dedicados al uso de peatones y otros medios no motorizados, buscaran facilitar el paso de quienes se movían en automóvil, iniciando así una transición hacia el modelo de ciudad que vivimos hoy, donde la gran mayoría de nuestro espacio público está siendo utilizado para “facilitar” la circulación y velocidad de vehículos automotores, segregando, cada vez mas, a quienes se mueven a pie y truncando por completo las líneas de deseo que inevitablemente seguimos buscando como caminantes.

Nuestra percepción del modelo de ciudad empieza a cambiar y vivimos una transición en donde cuestionamos por qué elegimos dejar de construirla a nuestra escala y velocidad naturales, la de las personas. Los caminantes reclaman su espacio y con ello las líneas de deseo empiezan a hacerse cada día más evidentes y se imponen ante un modelo de ciudad que durante las últimas décadas las ha negado.

¿Qué son las líneas de deseo? En este Seminario Online, organizado por EMBARQ México y la Liga Peatonal, Aldo González y yo platicamos sobre la relevancia de su estudio en el diseño urbano y cómo pueden ayudar a transformar las lógicas urbanas para que obedezcan a la inteligencia colectiva y de esta forma, mejorar la experiencia peatonal.

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