De reglamentos, seguridad vial y peatones

El 16 de junio del presente año fue promulgado en el estado de Veracruz el Reglamento de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial de Veracruz, derivado de la Ley General de Tránsito y Vialidad. Una de las primeras reacciones ante la publicación de dicho documento fue de la organización Article 19 que calificó el proceder del Gobierno como “un retroceso en materia legislativa para realizar protestas” debido a que dicho documento enumeraba una serie de aspectos regresivos para el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión, reunión, protesta y uso del espacio público.

El señalamiento emitido por Article 19 hizo sonar la alarma de activistas de la Liga Peatonal en el estado y el país. En la Liga Peatonal teníamos el antecedente del Reglamento de Ciudad Juárez, Chihuahua que estableció algunas disposiciones criminalizando el comportamiento de peatones. Así, a la par que empezábamos a trazar una estrategia relativa al tema de Reglamentos, se publicó el del estado de Veracruz. Tras un análisis a este último, se encontraron una serie de disposiciones en detrimento del peatón que contravenían las tendencias, reglamentos y recomendaciones internacionales de movilidad, espacio público y accesibilidad universal. A pesar de que en su momento, el Reglamento fue presentado por el Gobierno de Veracruz como un documento que “coloca tanto al peatón como al usuario del transporte público en la cima de prioridades para la autoridad y usuarios generales de la vía pública”, la realidad es que lejos de favorecer al peatón, las nuevas disposiciones lo colocaban en una posición vulnerable y que, en ciertas circunstancias, criminalizaba su comportamiento.

Después de comentar el nuevo Reglamento, en una suerte de análisis colectivo al interior de la Liga Peatonal, surgieron algunas reflexiones sobre los puntos que particularmente nos preocupaban, el uso del espacio público, los derechos de peatones, la accesibilidad universal, y el cómo estos tres aspectos se conjugaban para incentivar un modelo de ciudad que ya no queremos, insegura, sedentaria, dispersa, inaccesible y sin vida en las calles. Pero sobre todo, comentamos la necesidad de hacer oír la voz ciudadana y canalizar nuestro descontento ante las nuevas disposiciones, atendiendo al caso de Chihuahua y el de Veracruz como el antecedente de un fenómeno que no queremos ver repetido en otros estados. Incidir pues a través de nuestra participación, en política pública en materia de movilidad y seguridad vial.

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Prohibiciones en el uso del espacio público como “jugar en la superficie de rodamiento de las vías públicas”; obligaciones como “cruzar las vías públicas por las esquinas, transitar por las aceras o banquetas sin invadir la vía pública de manera intempestiva, transitar siempre a su lado derecho en las aceras, utilizar los puentes peatonales, cruzar las vías públicas sin demora” y prohibiciones como “cruzar intempestivamente la vía pública, alterar el orden, la seguridad pública, el tránsito y la seguridad vial, transitar en las aceras o banquetas con bicicletas, triciclos, patinetas, patines; cruzar diagonalmente los cruceros” fueron comentadas en diversos textos de Roberto Remes, Dérive LAB, Anahí Yopihua y en mi blog personal. De igual forma, el descontento por parte de los ciudadanos fue manifestado a través de diversas redes sociales y medios de comunicación.

Posterior a algunas de las reflexiones antes mencionadas y de un periodo de fuerte crítica ciudadana por parte de diversos sectores de la población, el 26 de junio, el Gobierno de Veracruz publicó una  Fe de erratas en donde sólo se reformularon tres artículos, así como un apartado relativo a las multas para peatones. Se modificaron los artículos 272 y 273 agregando el enunciado “en la medida que le sea posible” a las obligaciones y prohibiciones impuestas a peatones y, el artículo 277, que establecía el tránsito del peatón por la extrema derecha y la obligación de portar una identificación con fotografía y domicilio se redujo a “Todo peatón tiene derecho de transitar por la vía pública”.

Este primer intento de reformulación del Reglamento para hacer valer el principio de privilegio al peatón fue insuficiente. Las modificaciones realizadas no representaban un cambio sustancial, las prohibiciones y obligaciones aunque diluidas, seguían apostando por una premisa de ciudad que obliga a peatones a desplazarse en un sistema construido para el auto, sin importar sus necesidades, su escala y si existe o no la infraestructura adecuada para acatar lo impuesto. Además de utilizar las sanciones como único instrumento para proveer de seguridad a los usuarios de la calle, ignorado por completo otros componentes esenciales como la infraestructura y la aplicación misma del Reglamento, ejemplo la proliferación de autos estacionados en banqueta.

Finalmente el 13 de julio, el Gobierno de Veracruz anunció a través del gobernador Javier Duarte, una serie de ajustes y derogaciones a algunas disposiciones que pudieron resultar “excesivas o malinterpretadas” y que garantizan a los peatones el pleno disfrute de sus derechos constitucionales. Se eliminaron todas las sanciones y multas que se establecían a peatones, así como algunas obligaciones y prohibiciones.

Entre las derogaciones relevantes están algunas obligaciones (fracciones I, II, V, VI, IX y XI) del artículo 272, de las que destacan “cruzar las vías públicas por las esquinas; transitar por las aceras o banquetas, sin invadir la vía pública de manera intempestiva; cruzar las vías públicas sin demora”. El artículo 273 que establecía las prohibiciones se derogó. Los artículos 275 y 276 que establecían comportamientos que limitaban derechos en zonas peatonales se derogaron.

Relativo al uso del espacio público existían algunos artículos que inhibían su uso como lugar de encuentro y convivencia, situaciones que fueron señaladas por distintos activistas. La buena noticia es que se derogó el artículo 236 que no permitía la realización de actos en la vía pública y la fracción VII del artículo 237 que prohibía “Jugar en la superficie de rodamiento de las vías públicas”. Celebramos pues que el uso del espacio público como articulador social sea devuelto a los ciudadanos, quienes a través de su uso y apropiación lo vuelven seguro y abren la posibilidad de tener una dinámica de vida más humana en nuestras calles.

Uno de los temas ejes de la agenda de la Liga Peatonal y en el que hemos estado trabajando es el de los puentes peatonales, derribar la falsa creencia de ser infraestructura que provee seguridad y beneficio a quienes caminan y empezar un cambio de paradigma hacia infraestructura como cruces seguros a nivel de calle.

Al respecto destaca que en las recientes derogaciones al Reglamento la fracción VII del Artículo 272, donde se establece como obligatorio “utilizar los puentes y pasos peatonales que existan en las vías públicas” no fue derogada. Jon Orcutt especialista seguridad vial y responsable del Plan Vision Zero en Nueva York nos decía en el 2º. Congreso de Peatones que “obligar a peatones a usar puentes peatonales es equivalente a decir a los automovilistas que pueden manejar a la velocidad que quieran”; y este mensaje, lejos de brindar seguridad, resulta un peligro para todos los usuarios, pues es la velocidad de los vehículos motorizados el factor de riesgo en la calle, no la forma en que la infraestructura pensada para permitir esta velocidad obliga a moverse a quienes caminan. El resultado de ese modelo de ciudad que actualmente vivimos es que alrededor del 52% de las personas que pierden la vida en colisiones viales son peatones.

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Así, antes que limitar la movilidad de peatones a esta infraestructura que no atiende sus necesidades, regular límites de velocidad debe ser la estrategia eje a establecer en cualquier esquema de seguridad para nuestras calles, pues es desde esta premisa que se construye una política pública de seguridad vial robusta y efectiva.

Atendiendo al discurso del Gobierno de Veracruz en donde la seguridad vial es la constante, se apunta sin mencionarlo (quizás por desconocimiento de quienes formulan estas estrategias) al concepto Visión Cero, estrategia implementada por primera vez en Suecia y adoptada en otros países. Visión Cero establece el principio de cero muertes o lesiones de por vida en colisiones de tráfico, reconoce que el error humano existe y que por lo tanto, el sistema vial debe estar diseñado para minimizar el impacto de esos errores trabajando desde el diseño de la infraestructura y la regulación de velocidades.  En resumen, nadie debe morir en las calles por un error, y el sistema en su conjunto, leyes, reglamentos e infraestructura, deben estar construidos en correspondencia bajo este principio.

Visión Cero es una estrategia que la sociedad civil organizada ha estado posicionando en la agenda pública y gestionando con distintos niveles de gobierno para que sea adoptada como política de seguridad vial. La Carta Mexicana de los Derechos del Peatón establece en su contenido el concepto. Sería un gran paso para nuestra legislación y nuestras ciudades que en los casos del Reglamento de Veracruz, el de Ciudad Juárez en Chihuahua, y otros que se irán modificando en un futuro, se adopte este concepto, apostando por un modelo de seguridad que en su conjunto este enfocado en mitigar los impactos de los errores humanos, compartiendo la responsabilidad de la seguridad entre quienes diseñan nuestras calles, quienes aplican los reglamentos y los usuarios.

Este texto fue publicado originalmente en el portal Animal Político