¿Por qué los puentes peatonales no son la solución?

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Varias reflexiones se han escrito ya alrededor del tema de los puentes peatonales, especialistas y activistas como Onésimo Flores, Dana Corres, Bicitekas, el blog Transeúnte y en mi blog personal hemos explicado porqué los puentes peatonales son una solución pensada en función de los autos y no de las personas que se supone deberían usarlos.

La idea central detrás de los mal llamados “puentes peatonales” es permitir que los autos circulen sin detenerse en una calle o avenida y obligar a peatones a subir y bajar escaleras o rampas para cruzarla. La lógica detrás de ésta solución queda subordinada al principio de paso continuo a los autos, no de privilegiar al peatón y brindarle una solución pensada en su escala y condiciones de desplazamiento. Pensemos por un momento en personas con discapacidad, que empujan carriolas, con movilidad reducida, débiles visuales, adultos mayores, niños y todo aquel ciudadano cuya condición física no es compatible con esta versión de ciudad pensada en función de los vehículos motorizados y su velocidad.

Puentes peatonales, un tema que hemos discutido ampliamente al interior de la Liga Peatonal y que se volvió uno de nuestros principales retos. Por un lado, erradicar del imaginario social la idea de que estos puentes son necesarios pues suponen la única solución y la forma más segura de cruzar una calle. Por otro, sensibilizar a los tomadores de decisión sobre la importancia de no seguir construyendo más y empezar a dotar a nuestras ciudades de cruces seguros que permitan a quienes se desplazan a pie, hacerlo a nivel de calle.

Al respecto, la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón establece en sus premisas que: “Los puentes o túneles peatonales son infraestructura para el automóvil y a la medida de éste, ya que le facilita su flujo continuo e impone un esfuerzo adicional a los peatones; no es infraestructura para las personas ni a escala de las personas. En vías semaforizadas en zona urbana, los cruces peatonales a desnivel son inaceptables y nadie debe ser juzgado ni discriminado por evitar o rechazar su uso, y buscar opciones de cruce a nivel.”.

El año pasado tuve oportunidad de conversar con David Sim, Director Creativo de Gehl Architects sobre los puentes peatonales, su opinión fue clara y contundente:

“Los puentes peatonales son una malísima solución, son terribles, deberían destruirlos todos y hacer cruces seguros. Los automóviles tienen frenos, pueden detenerse y además no están usando su propia energía para moverse. ¿Por qué yo como peatón debo gastar cinco veces más energía para cruzar una calle y hacerlo en tres veces el tiempo que me tomaría a nivel de calle sólo para complacer a los autos? Soy yo el que está siendo un buen ciudadano, no contamino y estoy cuidando de mi salud al caminar. Entonces ¿por qué debería ser castigado y subir un puente para cruzar una calle? En todo caso que los autos vayan en los puentes o en túneles. La solución más sencilla es enseñarle a los automovilistas a detenerse y permitir que las personas crucen a nivel de calle, usando su propia energía de la mejor manera”.

Entonces ¿cuál es la mejor solución para cruzar una calle? Como apunta David Sim, enseñar a los automovilistas a detenerse y permitir a las personas cruzar a nivel. Esta fórmula además de generar nuevos y mejores hábitos de convivencia, de ser universalmente accesible y de incentivar una nueva cultura vial que nos beneficiará en un mediano y largo plazo, es también una solución menos complicada y cara que la construcción de un puente peatonal. Los llamados cruces seguros son actualmente la estrategia más utilizada en muchas ciudades para resolver intersecciones viales en beneficio del peatón.

La Ciudad de México lanzó recientemente el programa Pasos Seguros que tiene como objetivo hacer más seguras, accesibles y cómodas las intersecciones que se han identificado como altamente peligrosas y conflictivas. Cebras por la Vida y Camina de ITDP son ejemplos de ejercicios ciudadanos que busca visibilizar la ausencia de respeto, comodidad y condiciones de seguridad para quienes caminan la ciudad.

Plantear soluciones que privilegien la movilidad a escala humana y a nivel de calle, es una oportunidad para demostrar que otra ciudad es posible y que estamos en la dirección correcta para lograrlo. Pensemos en una ciudad cuya prioridad sea la seguridad de las personas por encima de la velocidad y flujo continuo de los autos. Construyamos pues soluciones dignas y accesibles para todos.

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