Enamorándose del espacio público

 

IMG_20150531_113918479El fin de semana del 28 al 31 de mayo se celebró en Cholula, Puebla el 2º. Congreso Internacional de Peatones ReCiudad organizado por la Liga Peatonal, los colectivos anfitriones fueron Cholula en Bici y A Pata, de Cholula y Puebla respectivamente.

Durante los primeros tres días de Congreso disfrutamos de talleres y paneles donde participaron especialistas en temas de Visión Cero, Seguridad Vial, Calles Completas, Intermodalidad, Comunicación, entre otros.

De las distintas actividades realizadas, hubo dos en particular que desde la experiencia personal pero también colectiva entre los activistas de las ciudades y la movilidad sustentable, resultaron emotivas. El domingo 31 de mayo, día de cierre del congreso, pudimos disfrutar de actividades en el espacio público donde tomamos las calles para abrirlas a la ciudadanía y ser testigos de todo lo que puede suceder en ellas cuando nos damos la oportunidad utilizarlas de otra manera. Y cuando digo otra manera, me refiero a un uso distinto que el de transitar por ellas dentro de un automóvil.

Como evento de cierre de ReCiudad, se realizó la Vía Recreativa Metropolitana Cholula-Puebla y el Cebratón en San Pedro Cholula. La primera, una iniciativa que cierra las calles a los autos para abrirlas al disfrute y tránsito a pie, en patines, patineta y bici. La segunda, consiste en la pinta de cebras peatonales (de ahí su nombre) con diseños variados y coloridos en cruces viales. Ambas, propuestas de origen ciudadano que encontraron eco y aliados en distintos niveles de gobierno, colegios e iniciativa privada.

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Durante seis horas los ciudadanos pudimos vivir la experiencia extraordinaria de caminar, pedalear, correr, bailar, dibujar, reír, pintar, hacer amigos, reflexionar, sentarnos a platicar o simplemente a contemplar, y descubrir una experiencia de ciudad que de manera sistemática nos es negada ante la omnipresencia de los automóviles en el espacio público.

El caso de la habilitación de la Vía Recreativa Metropolitana Cholula-Puebla tuvo una carga simbólica pues se trató de la toma de un espacio con una larga historia de activismo ciudadano, en donde la sociedad civil organizada realizó una campaña para evitar la construcción de un distribuidor vial que finalmente fue edificado a pocos metros de un sitio arqueológico.

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La Vía Recreativa Metropolitana permitió a este grupo de ciudadanos, a muchos que seguimos de cerca el caso, y en general a quienes asistieron, disfrutar de este espacio que hizo las veces de mirador, salón de baile, ciclovía, paseo peatonal, galería de exposiciones, sala de estar y de encuentro, un espacio abierto a una fiesta ciudadana donde pudimos compartir la alegría de la apropiación del espacio público y experimentar por un momento, la enorme satisfacción de caminar y pedalear un distribuidor vial, sentarse a platicar en él, hacerlo nuestro lugar de convivencia.

Niñas con tutú aprendiendo ballet, exposiciones de arte gráfico, de cárteles, clases de ciclismo urbano, de danza, de zapateado, yoga, talleres de dibujo, tianguis de trueque, centros de acopio de ropa, círculos de lectura fueron de las cosas que pudimos encontrar a lo largo de la Vía.

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A la par, en la calle Miguel Alemán del centro de San Pedro Cholula, punto de inicio de la Vía Recreativa Metropolitana, se llevó a cabo el Cebratón, iniciativa cuya primera edición se realizó hace algunas semanas en Puebla y que se replicó en el marco de ReCiudad. Quince cebras peatonales fueron pintadas por ciudadanos y colectivos en distintas intersecciones viales a lo largo de la calle. Una auténtica fiesta ciudadana de color en el espacio público.

Reimaginar la ciudad a través de un ejercicio de apropiación del espacio público deviene en una formula relativamente sencilla: retire a los autos de la calle, coloque gente en su lugar, añada color, creatividad, música, y permita a los ciudadanos transformar el espacio a partir del redescubrimiento de su ciudad. Eso fue lo que nos permitió ReCiudad por un día, regalar a los ciudadanos una experiencia nueva de ciudad, abrir las calles para las personas.

Una gran sonrisa y una sensación de satisfacción infinita fueron el resultado, finalmente lo platicado, discutido y visto en los días anteriores del congreso se concretó en lo que insistentemente buscamos con el discurso, que las calles sean para todos, para disfrutarlas, enamorarse de ellas y en medio de ellas.