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Fotografía: Luis Fernando López Galicia

 

¿Por qué la bicicleta es una opción de transporte en Xalapa? Para responder esta pregunta, voy a obviar el tema de si la bici es o no en nuestros días, una política pública que se debe promover como parte de un conjunto de estrategias para mejorar la movilidad de una ciudad. La evidencia en ciudades alrededor del mundo, en nuestro continente y nuestro país, es contundente. Y, afortunadamente, aunque en Xalapa el movimiento ciclista urbano es incipiente, en un nivel retórico hay un acuerdo entre los distintos actores de la ciudad en el que todos coincidimos: la bicicleta es ya una referencia obligada cuando hablamos de movilidad y transporte.

Una vez superada la argumentación alrededor de, y llegando al punto donde celebramos las virtudes de la bicicleta, cuando alguien comenta su visita a tal o cual país donde todos andan en bici, o de la vuelta que dio en Ecobici en su último viaje al DF, o de lo bonito que es pasear en Los Lagos y Los Berros, llegamos al punto que me ocupa, la conclusión: “si, pero Xalapa no es para la bicicleta”.

Comentar en medio de una conversación que utilizo la bici de forma cotidiana para realizar algunos traslados, provoca de forma automática que alguno de los presentes apunte “pero Xalapa es de subidas y bajadas”. Respiro, y mi respuesta sale cual mantra “sí, Xalapa es de subidas y bajadas, ¿y?”. A esto agreguemos el factor clima: frío, lluvia y el famoso chipi chipi.

Pareciera que elegí la ciudad más complicada, o con el argumento en apariencia más contundente, para desestimar la bicicleta como medio de transporte, como si ésta no fuera un medio eficiente para movernos y realizar cualquier actividad cotidiana sin depender de un motor que nos facilite el viaje.

Es comprensible que para alguien cuyos hábitos de movilidad se basan en un medio motorizado, visualizar el uso de sus piernas para impulsar un vehículo resulta casi imposible. Sucede en ciudades planas; sucede más en ciudades con pendientes pronunciadas. Cualquier persona que conozca Xalapa identifica sus calles angostas, su traza rebuscada o de plato roto y sus cuestas pronunciadas. Es común que para cualquier traslado haya que subir o bajar, tanto de ida como de regreso.

Moverse en bicicleta en una ciudad con calles como Av. Revolución, Av. 20 de Noviembre, Av. Américas, Av. Ávila Camacho o Nicolás Bravo (el triunfo por excelencia de cualquier ciclista xalapeño) entre otras, requiere pericia y condición; no sólo por la inseguridad para moverse entre autos y camiones, sino por el esfuerzo físico que demandan algunas pendientes.

A menudo, las barreras que visualizamos para hacer uso de la bicicleta como medio de transporte responden más al hecho de movernos en una ciudad que está hecha para el auto, a que la ciudad no sea transitable en bici o que pueda llegar a serlo de manera segura. Algo así como ver el vaso medio lleno o medio vacío. En este caso, ver sólo la subida y no el trayecto completo.

Ante estas condiciones, cualquier posible viaje en bicicleta puede ser desestimado cuando implique que una parte del trayecto signifique subir una de tantas pendientes; aun cuando la pendiente en cuestión sea una distancia mínima comparada con la distancia total del trayecto, o que la vuelta sea relativamente fácil y sin esfuerzo por ser de bajada. Así, la posibilidad de usar la bicicleta para algunos trayectos es determinada por una supuesta barrera que, analizándola, puede no significar un impedimento para pedalear la ciudad.

Existen otras ciudades en el mundo cuya orografía es parecida, y en algunos casos, más complicada que la de Xalapa. Ejemplo de ello es San Francisco, ciudad que en los últimos años ha implementado una serie de acciones encaminadas a fomentar la movilidad no motorizada. Actualmente existe un sistema público de bicicletas, y el sistema de transporte público cuenta con racks para que los usuarios puedan realizar el viaje con su bicicleta en el autobús.

La ciudad de Trondheim en Noruega, ha desarrollado un sistema mecánico que auxilia a los ciclistas para subir pendientes, un riel que empuja al ciclista cuesta arriba a lo largo de la calle, de manera que ese tramo del trayecto no le signifique un esfuerzo.

Existen otro tipo de soluciones relacionadas con sistemas eléctricos de asistencia. Uno de los ejemplos más recientes es la Copenhagen Wheel, una rueda que se ajusta a casi cualquier tipo de bici urbana, cuenta con un motor y batería capaz de almacenar energía durante el pedaleo, para después usarla en caso de subir una cuesta o recorrer grandes distancias.

Para quienes se animan a usar la bicicleta en Xalapa en las condiciones actuales, existe la opción de trazar rutas con pendientes suaves o combinar pedalear y caminar, desmontarse de la bici para recorrer el tramo de cuesta pronunciada.

Soluciones para construir una ciudad más amable y segura con el ciclista existen, y están probadas alrededor del mundo. La cuestión es, qué tipo de ciudad queremos construir y si estamos dispuestos a visualizar una, donde en vez de barreras, visualicemos las posibilidades.

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